DIFÍCIL DECISIÓN
Hay veces en la vida que nos vemos obligados a tomar ciertas decisiones que nos cuestan de una manera especial, bien sea por su trascendencia o porque nos afectan en lo que más queremos.
Hace unos años, la vida me llevó a decidir dejar mi profesión, por la que llevaba trabajando dieciocho años, para poder dedicarles todo mi tiempo a mis hijos, que me necesitaban cada vez más. La escasez de tiempo y la falta de comprensión de los profesores acabaron haciendo mella. Si digo, falta de comprensión de los profesores, es porque en la sociedad de hoy día, cada uno de nosotros necesitamos comprensión de los demás, pero nos cuesta mucho comprender.
En los colegios, cada vez más, nos dicen que la educación corresponde a los padres y que la enseñanza es misión de los profesores, pero cuántas veces los padres tenemos que enseñar a nuestros hijos las distintas materias o ponerles un profesor particular, y en el colegio destruyen la labor educativa de los padres, acusándonos de falta de atención o ignorando la problemática que nuestros hijos puedan tener.
Mis hijos van a un colegio confesional Católico, como pone bien claro en los carteles colocados en la entrada. Pues bien, si intentas inculcarles los valores acordes con tus creencias y procuras hacer de ellos personas buenas, tropiezas repetidamente contra un muro de incomprensión. En el colegio, ser buena persona, es ser una persona débil, y por lo tanto, alguien al que se ignora en el mejor de los casos, o incluso al que es fácil atacar. Se confunde prudencia con ignorancia, y lo hacen extensivo a la familia.
Todo esto viene al caso, porque estos días nos ha surgido una de esas situaciones en las que tenemos que tomar una decisión grave.
Mi hijo mayor, lleva sistemáticamente siendo acosado por unos compañeros repetidores, desde el curso pasado. Se burlan de él, le amenazan continuamente con pegarle y uno de ellos ha tenido la osadía de venir al telefonillo de casa a amenazarle.
Mi hijo habló en repetidas ocasiones, durante el curso anterior con el director, y este curso hemos hablado sus padres.
La actitud de la dirección, cada vez, es hablar con los alumnos implicados y en la última ocasión, amenazarles con una posible expulsión, pero eso sí, “intentando ganarse” a los chicos conflictivos, mientras que se enfadan si tu dices que eso no es suficiente y sonriendo cuando ven a tu hijo al borde de las lágrimas dando una queja, queriendo quitar gravedad al asunto.
La situación, empieza a hacerse insostenible, pues mi hijo está muy nervioso, irritable y desanimado, lo que nos ha llevado a la tesitura de decidir si ponerlo en conocimiento de un estamento superior o no.
Al plantearlo en el colegio, lo único que te responden es que esa es la peor solución pero que hagas lo que quieras y que ellos no pueden hacer más.
Difícil decisión.




el-hombre-del-tibet dijo
Yo no tendría ninguna duda Lola, quizás me tiro a la solución mas fácil, mi hijo está por encima de todo y voy a donde haga falta y hablo con quien haga falta y mira bien que te digo quizás peque, pero la sangre me tira mucho y si me tengo que llenar de barro me meto hasta el cuello si hace falta, a mi que me hagan lo que sea, pero a mi hijo ni rozarlo.
Te lo digo tal y como lo siento.
Un beso
5 Octubre 2007 | 03:59 PM