EL NIÑO QUE SE QUEDÓ COLGADO DE LA LUNA

(Este cuento se lo escribí a mis hijos cuando eran pequeños)
Érase una vez un niño que siempre soñaba con la luna. Le gustaban todas sus formas, pero cuando más le gustaba era cuando se estaba haciendo grande, cuando crecía. Soñaba que algún día podría subir y conocer su lado oculto. Se emocionaba pensando que sería un gran astronauta.
Una noche que estaba pensando en la luna, ésta bajó a visitarle y viendo lo contento que estaba, le enganchó con su pico y lo subió y subió. El niño no se asustó. Al contrario, comenzó a hablar con ella, allí arriba.
- ¿Sabes Luna?, La Tierra se ve preciosa desde aquí.
- Ya lo creo- contestó la Luna, que tenía una voz muy parecida a la de su mamá- es el planeta más bonito de todos.
- Luna, ¿por qué me has traido?
- Porque todas la noches sueñas conmigo y me hablas. Quería que vinieras a conocerme de cerca.
- ¿Por qué ahora eres más pequeña?
- Porque un gran ratón, que creía que era un queso me ha mordido.
- ¿Te ha dolido mucho?
La Luna le sonrió y le guiñó un ojo.
- No, pero ¿sabes lo que me gusta?, que los niños me quieran
Llevó al niño hacia la parte de arriba.
- Ya han venido otros niños y todos me han dejado algo.
- ¿Qué es lo que te han dejado?
La Luna le mostró una explanada en la que había muchos nombres escritos, muñecos, caramelos de brillantes colores.
- Cada uno deja algo para que me acuerde de él. ¿Ves aquella piruleta de color verde y rojo?, me la dejó un niño al que le gustaban mucho los caramelos y se llama Juan. En esta piedra muchos han escrito su nombre y ese peluche de ahí con forma de conejito se llama Toto, lo trajo un niño que se llama Álvaro. Su hermano Ángel, que vino también, me dejó el beso más bonito que nunca me han dado. Cada niño me da algo suyo.
- ¿Y qué podría dejarte yo?- le preguntó el niño asombrado.
- Tú me puedes dejar la promesa de que vas a volver un día cuando seas mayor y hayas estudiado mucho. Yo estaré esperando
El niño levantó la mano muy serio para hacer una promesa
- Entonces te prometo que de mayor voy a volver siendo astronauta y sabiendo muchas cosas.
La Luna sonrió, posó al niño en su camita y le iluminó suavemente con un rayo de luz.
Cuando a la mañana siguiente el niño despertó, no supo realmente si todo había sido un sueño o había ocurrido de verdad, pero comprendió que tenía que cumplir su promesa. Estudió y estudió hasta que se hizo mayor y entonces subió en un cohete y llegó a la Luna y vió que allí estaban todas las cosas que un día soñó. Cuando volvió, les contó a sus hijos la historia del niñó que se quedó colgado de la Luna.
Colorín, colorado este cuento se ha acabado.



la-bruja-del-ojuelo dijo
Cuentos de niños, siempre maravillosos y llenos de consignas. Pero es cierto que las promesas deberían de cumplirse, porque los no tan niños las hacemos a todas las horas, claro siempre....pensando en no cumplirlas. Pero los niños deben hacerlo, así serán alguien el día de mañana. Bendita Luna, qué lección le dió al niño.
Un beso Lola.
25 Octubre 2007 | 12:23 AM